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El Molí d'Espígol (Tornabous)

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El poblado ibérico del Molí d'Espígol de Tornabous constituye uno de los ejemplos de urbanismo más desarrollado entre la poblaciones de los ilergetes.

La ciudad ibérica del Molí d’Espígol consta de dos espacios arqueológicos bien definidos: el espacio o ámbito urbano donde se encuentran los restos visibles y visitables actualmente, y un espacio o ámbito suburbano que se extiende hacia el norte, más allá de las murallas del oppidum. Asimismo, hay que destacar, fuera del núcleo amurallado, la existencia de una antigua balsa o pequeño estanque en el lado suroeste, actualmente seca, que seguramente garantizaba el suministro de agua al asentamiento.

Si bien hay que situar los orígenes del asentamiento en un momento final de la Primera Edad del Hierro, a partir de la segunda mitad del siglo VI a.C. (Ibérico Antiguo) el yacimiento ya daría muestras de una importante progresión. No obstante, a principios del siglo IV a.C. tiene lugar un cambio estructural en el asentamiento: el trazado urbanístico queda fijado tal y como lo conocemos hoy en día, el hábitat se expande más allá de las murallas iniciales y aparecen los barrios suburbanos; es decir, el hábitat crecería y se convertiría en una ciudad, punto central o capitalizador de un territorio residencia de un cierto poder político. Durante los siglos IV-III a.C., el Molí d’Espígol conocerá su momento más óptimo, para ser abandonado entorno al 200 a.C. como consecuencia de la II Guerra Púnica y la derrota del pueblo ibérico de los Ilergetes. Aún así, hacia el año 100 a.C. hay indicios de una reocupación de ciertas partes del yacimiento (zona norte), donde se establecería una comunidad durante un período de tiempo breve, y sería abandonado, ya definitivamente, a mediados del siglo I a.C.

La investigación desarrollada en el yacimiento se inició el siglo pasado de la mano de Mn. A. Llorens del Museu Diocesà de Solsona, que realizó excavaciones entre 1970 y 1972. A partir de mediados de los años 70 y hasta el año 1986, fue el equipo del Prof. J. Maluquer de Motes, de la Universitat de Barcelona, el que desarrolló en el yacimiento una intensa actividad y puso al descubierto buena parte de los restos visibles hoy en día. De 1987 a 1994, el Dr. M. Cura, por delegación de la Direcció General de Patrimoni Cultural de la Generalitat de Catalunya, coordinó los trabajos en el yacimiento hasta que en el 2000 éste pasó a ser gestionado directamente por el Museu d’Arqueologia de Catalunya.

El 10 de febrero del 2009, el yacimiento fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional en la categoría de zona arqueológica.

El Molí d’Espígol forma parte de la Ruta de los Iberos

Información práctica

Horarios, tarifas, cómo llegar

1 i 2 d'octubre | + info